Patrizia Barrera - Yellow Peril: Aquella Horrible Cara Amarilla стр 4.

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LA MASACRE DE LOS ANGELES

Inicia la tragedia

El triste episodio fue realmente un reflejo de aquellos tiempos y lanzó una sombría sobre la ciudad en progreso. Sucedió en Calle de los Negros, el barrio más barrio de Chinatown donde, mezclados con lavanderías, emporios y pequeñas actividades comerciales, vivían en contacto permanente los inmigrantes menos apreciados por la población Americana es decir Mexicanos y Chinos. Los anales de la época lo describen como una zona dura, una larga avenida de tierra de 40 pies de ancho lleno de prostíbulos, salas de juegos, emporios y habitaciones residenciales de barro y paja. La población era mayormente masculina, debido a las Leyes Americanas que limitaban la inmigración de mujeres Chinas, sin embargo la mafia China consiguió hacerlas entrar y casi siempre con la ayuda de las Autoridades locales. De esta manera, entre familias y prostitutas, la población China había crecido 200 veces más en solo diez años y prosperaba maravillosamente, generando un clima pesado de malhumor entre la población blanca, afligida por la recesión post bélica y consciente de no poder seguir el ritmo con los precios bajos y los agotadores horarios de trabajo de los comerciantes Chinos, que además cubrían toda la zona en el vicio.

La tragedia se acercaba y puntualmente el 24 de octubre de 1871 estalló.


He aquí la famosa Calle de los Negros en 1880, pocos años después la famosa masacre. Hasta el 1882 la zona se mantuvo más o menos inalterada, sucesivamente los edificios que veis a los lados fueron demolidos.


Las fuentes oficiales probaron como causa del linchamiento la causa habitual, es decir, el asesinato de un oficial de la zona, un tal Robert Thompson , durante un fuego cruzado con la mafia China, cosa que por lo que parece desató la ira de la gente (!) hasta el punto de torturar, mutilar y por último colgar veinte pobres y desgraciados Chinos elegidos al azar.

Ya así las justificaciones no aguantan; si después añadimos que después de un proceso ridículo fueron declarados culpables de la masacre solo 8 personas, que fueron inicialmente acusadas de homicidio involuntario y al final absueltas de todos los cargos, aun cuando testigos oculares habrían indicado ellos y otros treinta sujetos como responsables del hechopues, algo va mal.

Comencemos en decir que la masacre no fue un evento imprevisto, sino que algunos eventos anteriores contribuyeron en provocar las tensiones y el odio entre Americanos y Chinos: he extraído varias informaciones del libro TheChinatownWar que os aconsejo leer.


Aquí una imagen rara de Chinatown en 1870. Llena de emporios, salas de Té y tiendas Chinatown se disponía a convertirse en una pequeña S. Francisco.


Unos días antes el jefe de uno de los varios clanes de la Mafia China, Yo Hing , había organizado, con fines de lucro, el secuestro de una de las pocas mujeres casadas de Chinatown, una tal Yut Ho , que parecía ser muy bella.

Todo esto fue posible porque claramente Yo Hing tenía estrechos y adinerados contactos con las Administraciones locales, en primer lugar, los Sheriffs y los Guardianes de la Orden que no solo hacían la vista gorda sobre los crímenes, sino que también recibían un gran porcentaje.

Claramente el bando rival, con el jefe Sam Yuen, que era un mercante de telas, no digirió el insulto que amenazaba el poder de la zona, y otros cómplices funcionarios Americanos, logró desembarcar en San Francisco una banda de guerreros Tong armados hasta los dientes procedentes de China.

La noche del 23 de octubre, la pandilla de los sicarios guiados por Ah Choy, que era el hermano de la mujer secuestrada, origino un conflicto contra Yuen, que resultó ileso mientras que Choy quedo mortalmente herido y lo dejo morir en uno de los callejones de Chinatown. Una vez comprendido quien fuese el instigador y con el apoyo de la policía local Yo Hing denunció a Yuen como instigador del intento de homicidio y lo mando a la cárcel, donde además fue establecida una caución de 2000 dólares, una cantidad anormal para aquella época y sobre todo para un Chino. La intención era que el rival se pudriera en la cárcel el tiempo necesario para enriquecer Jueces y Abogados, sentenciarlo a muerte y apoderarse de su territorio, pero Yuen se comió la hoja y afirmo que estaría dispuesto a pagar la enorme cantidad. Acompañado a su casa por la Policía se descubrió que el dinero estaba escondido en el tronco de un árbol, pero había mucho, ¡mucho más de lo que se pensaba! Una enorme riqueza producto de los tráficos clandestinos que atrajo no solo a los Tutores de la Orden.

Uno de los agentes presentes en aquella mañana del 24 de octubre de 1874 fue un tal Jesus (!) Bilderrain, un policía de oscura fama conocido por ser avaro, ladrón y profundamente racista. Había además muchas denuncias contra él por varios delitos de robo, sobre todo por los de combate. Era también uno que apostaba de manera compulsiva y, junto a su hermano Ygnacio, había controlado y organizado por muchos años los famosos bloques de las elecciones contra la Comunidad Latina de Los Ángeles en nombre del partido Democrático, impidiendo votar a la minoría étnica.

Un sujeto semejante fue cabeza de excelencia y venerado como un héroe tanto por parte de los Jueces como de la Prensa cuando se abrió la investigación sobre la masacre y sus palabras valieron oro.


Al contrario de lo que se cree en China el opio no se utilizaba con los mismos fines de vicios y patológicos que en Occidente, sino que su uso era para un fin terapéuticos y religioso. Solo más tarde con la caída del imperio Qing y con las guerras Anglo-Chinas de 1830/40 que el opio fue deliberadamente distribuido por Inglaterra misma con generosidad a la población china, con el objetivo de aumentar su monopolio y transformar gran parte de las plantaciones agrícolas necesarias en plantaciones de opio destinadas a la exportación por todo el mundo. China intento frenar la difusión, pero resulto ser inútil. Debido a las migraciones en América la mala costumbre y los tráficos relacionados con ella desembarcaron en América administrados, mediante acuerdo, tanto por la Mafia China como por el mismo Gobierno de los Estados Unidos. En la foto una clasica sala de opio China en 1890.


Bilderraine afirmo que la noche del 24 de octubre se encontraba en Negro Alley con otros hombres porque fue atraído por algunos disparos.

Entro en un callejón fue herido y parece que haber pedido ayuda al agente Thompson, que murió por los disparos recibidos del mismo Yuen. El homicidio a sangre fría parece haber incitado a la gente que en poco tiempo había organizado y asaltado la zona, llegando finalmente a la masacre. Si bien fue atroz, todo el episodio fue pues liquidado como una locura general causada por un clima de descontento contra los Chinos, que por lo visto arruinaban y hundían en el vicio la ciudad obteniendo cifras increíbles. Incluso fue retomado el cuento que los Chinos estaban juntando dichas cantidades de dinero en nombre de un Mandarin que aspiraba en ser gobernador de California: una farsa que databa a la fiebre del oro que termino como verdadera por algunos libros de la época y que desgraciadamente fue usada para publicar las Leyes Raciales según las cuales

Ningún Chino podía declarar contra un blanco en un juicio

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